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sábado, 24 de julio de 2010

Reedsport - Crescent City (Día 5)

Nos despertamos en Reedsport con la idea de ir a visitar un poco el pueblo que, según ponía en algún cartel, pertenecía a la región de Lowe Umpqua.


Mirando un poco los mapas que había en el motel decidimos ir a ver si podíamos ver algunos ciervos en una reserva que estaba cerca de allí y alguno que otro sí vimos. El día estaba bastante bueno así que nos fuimos a sacar unas fotos del río y de alguna que otro lugar del pueblo antes de ir a comprar comida en un supermercado. El resto de la mañana consistió en parar en todas las lagunas que veíamos, bonitas vistas por cierto.


Algo que ya me había pasado en mi viaje desde Los Angeles a San Francisco se volvió a repetir en este día, y es que cada vez que nos acercábamos a cualquier playa se cubría todo de una niebla espesa que no dejaba ni divisar el sol y en cuanto entrábamos un poco tierra adentro volvía a aparecer un sol brillante. Parece que las playas del Pacífico son para ver y no tocar.


Por la tarde estuvimos visitando el Oregon Dunes National Park y paramos a descansar en el David Dewett Veterans Memorial y de paso ver las vistas del parque y del McCullough Bridge, un puente de hierro como prácticamente todos los de la zona.


Seguimos nuestro camino hacia North Bend y decidimos buscar alguna playa en la que meter los pies en el agua y comprobar lo fría que está el agua por estas latitudes.


El siguiente pueblo en el que paramos se llamaba Bandom, estuvimos dando una vuelta entre las casas y tiendas del pueblo y a la salida del pueblo nos encontramos un enorme cartel pintado en la carretera que ponía Ocean View así que nos decidimos a ir a ver qué se cocía por allí.


Gran acierto haberse desviado, las vistas del Pacífico eran impresionantes y, a partir de ahí, el paisaje de la playa iba a ser muy parecido: enormes playas que tenían arena oscura y muchos troncos de árboles a lo largo de toda la playa. Aún me pregunto ahora cómo puede haber tantos troncos a lo largo de tantas millas.


Ya bien entrada la tarde abandonamos el estado de Oregón para entrar en el estado de California. Dejábamos atrás un bonito estado que nos sorprendió por la cantidad de árboles que había en todas partes y por el contraste de paisajes de la costa y el interior... por no hablar de lo bonito de Portland y las Multnomah Falls.



Al poco de entrar en California llegamos a Crescent City, final de la etapa de hoy, nos fuimos a ver un poco por encima el pueblo, buscamos motel y nos pusimos a recargar las pilas para afrontar el sexto día de viaje.



viernes, 23 de julio de 2010

Portland - Reedsport (Día 4)


Lo primero que hicimos al levantarnos fue ir en coche a unas cataratas que nos había recomendado el recepcionista el día anterior. Quedaban a unas 60 millas al oeste de Portland, pero merecían mucho la pena.



Las cataratas se llamaban Multnomah Falls y para llegar a ellas decidimos tomar una carretera, la Oregon US-30, que se iba entre las montañas y que ponía en algún sitio que era histórica.


Gran acierto ir por la US-30, a parte de pasar por Troutdale “Gateway to the Gorge” como rezaba el cartel de entrada al pueblo, las vistas a ambos lados de la carretera eran increíbles y las panorámicas del río eran para ser vistas.


Después de una de disfrutar de la carretera entre montañas y de todas las vistas que se abrían ante nosotros, llegamos a las Multnomah Falls. El señor que nos había recomendado la visita no nos había mentido. Un lugar precioso en el que después de dar un pequeño paseo llegabas a un puente delante de las mismas cataratas que permitían disfrutar del agua dándote en la cara. Un pequeño hike después de esto y regreso al coche. Por falta de tiempo no nos atrevimos a llegar a la cima de las cataratas siguiendo el hike que habíamos empezado, pero la vista desde arriba seguro que también es digna de ver. La próxima vez que vaya por las Multnomah Falls intentaré sacar tiempo para subir ;)


Tocaba regresar a Portland, esta vez por la interestatal, y disfrutar un poco de la ciudad y de sus parques. Uno de los parques de los que había oído hablar era el Japanese Garden que estaba en el parque principal de la ciudad.


Aunque parezca mentira nos llevó un buen rato entrar en el parque, inconvenientes de no querer llevar GPS, pero al final encontramos la entrada por la que habíamos planeado entrar y nos fuimos al jardín japonés. El jardín estaba bastante bien y fue agradable creerse en Japón durante los 45 minutos que estuvimos disfrutando de los bonsáis, del musgo en vez de hierba y de las casitas japonesas.



Lo que sí tengo que decir es que después de haber leído tantas buenas críticas acerca de los jardines japoneses de Portland, me quedé un poco decepcionado. Quizás creé expectativas demasiado altas. Pero ojo, no quiere decir que no merezca la pena ir a visitar los jardines, eh?


Ah, se me olvidaba, desde el Japanese Garden hay unas vistas estupendas de Portland y del Mount Rainier, no dejéis de verlas si vais al jardín.



Ya que estábamos en el parque aprovechamos y nos fuimos a ver el Royal Rosarian Garden, en mi vida había visto tantas rosas distintas en un mismo jardín y después nos pasamos por un memorial del Holocausto, creo que ya lo había dicho en otra entrada, pero esos memoriales te hacen pensar un poco en la tristeza del Holocausto. Tiempo para la reflexión, que nunca viene mal en un viaje de placer.


El resto de la visita a Portland consistió en una visita rápida en coche por el Downtown para ver los edificios y familiarizarse un poco con los nombres de las calles (para cuando regrese tener el callejero en la cabeza :P) y ya agarramos la interestatal hacia nuestro siguiente destino: Salem


Salem, capital del Estado de Oregon y que yo únicamente conocía el nombre por la famosa caza de brujas. En Salem estuvimos alrededor de una hora nada más, visitamos el campus universitario de Willamete University, el típico campus americano que tenía en mi cabeza gracias a las películas, estuvimos viendo el Capitolio y estuvimos aprendiendo un poco de historia de USA viendo las banderas de los diferentes estados y leyendo un poco acerca de las fechas de incorporación a la federación.



Abandonamos Salem y pusimos dirección a nuestro destino final del día: Reedsport. Un pueblo que está al lado del Pacífico y que nos devolvería la vista del mar, eso sí, al día siguiente porque ese día llegamos bien tarde al pueblo y no pudimos hacer otra más que buscar motel e irnos a dormir.


Ya estábamos de nuevo en el Pacífico, nuestro siguiente objetivo: intentar bañarnos...