domingo, 29 de enero de 2012

Viaje relámpago: San Antonio y Sonora Caverns, TX

El resto del mes de enero parecía que iba a ser tranquilo y que nos íbamos a dedicar a preparar las cosas de la boda durante los fines de semana pero los planes cambiaron rápidamente al fallecer un familiar de Saraí. La madre de Saraí quiso venir a pasar unos días de descanso a Santa Fe y entonces fue cuando decidimos ir a buscarla a San Antonio, TX.


Es un viaje de unas doce horas que ya nos conocemos de tantas veces que hemos ido a México. Dependiendo de la hora a la que salgamos de Santa Fe ya sabemos a dónde tenemos que ir a dormir. Así que, el jueves 26 de enero, después de que yo saliese de trabajar, nos pusimos en marcha y pudimos llegar a dormir a Fort Stockton, TX.

Al día siguiente nos levantamos sin prisa y con la idea de llegar a visitar San Antonio, una ciudad por la que ya había estado de paso pero que nunca había parado a visitar. Llegamos a San Antonio como a la una de la tarde, aparcamos el coche en un parking del centro y fuimos a conocer El Álamo, el paseo del río y un poco de la vida del Downtown de San Antonio.


Estuvimos dando una vuelta por el fuerte del Álamo, vimos un vídeo de la historia del lugar y nos sorprendimos por la cantidad de soldados recién licenciados que había por allí. Me sigue llamando la atención ver cómo la gente para a los soldados para decirles "Congratulations" y para tomarse una foto con ellos... Ese día pensé, imagínate que hiciesen lo mismo con los profesores: "Enhorabuena profesor recién licenciado, ¿le importa que me tome una foto con usted?" :O


Bajamos al río a dar una vuelta por las orillas. El diseño es muy similar al del Paseo de Santa Lucía en Monterrey, México, con los barcos que te llevan a lo largo del río y restaurantes en las orillas. Paramos a comer en una BBQ y después nos fuimos a dar un paseo por el Centro de la ciudad, a fin de cuentas, que el río pasa por el centro de la ciudad y sólo hay que subir las escaleras para ver los infinitos museos de todo tipo que hay por la zona.


Después de la visita nos fuimos a buscar a la madre de Saraí, que la acababan de llevar en coche a San Antonio. Buscamos un motel para dormir en el propio San Antonio y a la mañana siguiente, como a las ocho de la mañana, pusimos rumbo de vuelta a Santa Fe. La diferencia con otros viajes es que ahora teníamos intención de parar en las Sonora Caverns. Un lugar que siempre nos había llamado la atención pero en el que, por motivos de tiempo, nunca habíamos parado a visitar. Ese día, sábado, nos daba tiempo de sobra de visitarlo y después llegar a Santa Fe y descansar todo el domingo antes de volver a la rutina del trabajo.
 

Volvamos a Sonora Caverns... una palabra las define perfectamente WOOOOOOW! Visita guiada de unas dos horas a pie. Lugares increíbles. Sin duda alguna nada que envidiar a las famosísimas Carlsbad Caverns que están al sur de NM y que son un National Park. Es más, quizás las cavernas de Carlsbad sí tengan que envidiar algo a las de Sonora. Unos colores impresionantes, estalactitas y estalactitas en todas direcciones, interesantes historias de la cueva contadas por el guía, comprobación de lo que es la oscuridad total a unos 150m bajo la superficie... Otro lugar que merece la pena visitar, no es muy conocido pero por su belleza podría serlo tranquilamente. Las fotos, están bien, pero como en la mayoría de los casos, no hacen justicia a lo que pudimos ver en esta caverna.


Tras la visita y un pequeño susto con la gasolina del coche (llegamos a una gasolinera con la aguja de la gasolina por debajo de la primera de las líneas) que se quedó en susto nada más, llegamos a Santa Fe con ganas de descansar tras un viaje de 12 horas en un día más las dos horas que pasamos en uno de los subsuelos más bonitos que he visitado, y eso que ya he estado varias veces en cuevas.


Como siempre recomiendo, si pasáis por Sonora, TX, parad a visitar las Sonora Caverns... merece mucho la pena.

domingo, 22 de enero de 2012

De Vuelta en Santa Fe

Este año me estoy comiendo una jornada laboral tremenda: de 8:00am a 5:00pm de lunes a jueves y los viernes, ya sin alumnos, de 9:00am a 2:00pm, con 30 minutos para comer los lunes, martes y jueves, 1 hora los viernes y los jueves el tiempo para comer es de pie porque tengo, tenemos, que comer de pie mientras vigilamos a los niños durante el lunch.


En total, son 38 horas y media las que tengo que trabajar durante la semana (en comparación con las algo menos de 25 horas que venía trabajando, con alumnos y periodos libres, en España) que hacen que acabe bastante cansado. Sobre todo si añadimos la presión de saber que, entre unas cosas y otras, la escuela ha dejado de pagarme cerca de unos $3800 desde que he empezado a trabajar aquí en USA y eso, quieras o no, acaba jodiendo un poco bastante...



Bueno, pues a lo que iba con esta entrada, resulta que los dos primeros años, en los cuales tenía una jornada larga pero no tanto, el destino quiso que tuviésemos días libres debidos a causas mayores: nos quedábamos sin calefacción, se rompían las tuberías, había muchos snow days, había delays o early release... Pues quiso el destino que este año, en la que necesitamos un descanso como agua de mayo, no hubiese ni un solo contratiempo de ese estilo. A can flaco todo son pulgas.

Empezaba el año y no había visos de que fuésemos a tener días extras libres así que había que planear las escapadas en los fines de semana con los que contábamos inicialmente.



El primer día viernes festivo llegó el lunes 16 de enero, Martin Luther King Day, y, al igual que todos los años, debido al cansancio de las vacaciones recién disfrutadas, nos quedamos en casa para recuperar las fuerzas perdidas y disfrutar de la tranquilidad de la casa durante tres días seguidos. Bueno, sí fuimos a dar una vuelta hasta Taos a pasar el día, ver la estación de esquí, comer en la plaza del pueblo y parar a visitar el santuario de Chimayó. Una visita de un día completo que no deja sensación de cansancio y que ayuda a recargar un poco las pilas.


Al fin de semana siguiente sí nos tocó un plan un poco más interesante y cansado: ir a esquiar a la zona de Sipapú con alguna gente del trabajo, con Saraí y con Santiago. La gente del trabajo nos fuimos el jueves en la tarde para llegar a dormir a la zona de esquí (dormimos en una traila por bien poco dinero) y aprovechar el viernes para esquiar.

El viernes estuvimos esquiando todo el día y en la noche, después de que viniesen Saraí y Santiago, nos fuimos a cenar a casa de uno de los compañeros que se había encargado de hacernos una barbacoa.


Ya al día siguiente todos los compañeros de trabajo se regresaron a Santa Fe y Saraí, Santiago y yo volvimos a la zona de esquí después de dar un pequeño paseo en coche por los alrededores, por supuesto, los alrededores eran fantásticos, un lugar que merece la pena conocer aunque sólo sea desde el coche. A las 11 de la mañana llegamos a la zona de esquí, como yo ya no podía esquiar debido al esfuerzo y al cansancio acumulado del día anterior, me dediqué a esperar en la base de la estación de esquí mientras les tomaba fotos a Saraí y a Santiago mientras bajaban por la montaña.

De regreso de Sipapú paramos de nuevo en el santuario de Chimayó porque Santiago no lo conocía, una visita rápida antes de que cayese el sol y ya. Vuelta a Santa Fe a descansar, al día siguiente aún era domingo pero había que aprovechar todo el domingo para recuperarse de la esquiada :)


Ya no había más planes de viajes a partir de aquí. Pero que no haya planes inicialmente no quiere decir que no se puedan hacer... el caso es que acabaron apareciendo nuevas cosas que visitar y conocer... Viajes inesperados que, como siempre, se acaban convirtiendo en lugares a añadir a la lista de: lugares en los que he estado y que me han gustado :)

lunes, 2 de enero de 2012

Navidades en México: Monterrey - Aramberri - Monterrey

El día 27, a eso de las 10 de la mañana, agarramos el coche y nos fuimos hacia el pueblo de Joab, Aramberri. Es un camino de unas cuatro horas más o menos en el que atravesamos unas montañas. Nos recomendaron ese camino para llegar a Aramberri, había otro que iba por autopistas pero las salidas no estaban del todo claras, así que nos fuimos por la carretera de montaña.



Gran acierto, la carretera tenía bastantes curvas y en varias partes estaban recostruyéndola porque el huracán Alex la había tirado dos años antes, pero el paisaje, los pueblos, los animales por la carretera y los trozos de carretera de piedra y tierra hacían el camino inolvidable.




Finalmente llegamos a Aramberri a la hora de la comida con el tiempo suficiente como para comer unos tacos de deshebrada que estaban de vicio y conocer a la familia de Joab.

El padre de Joab, que había sido alcalde de Aramberri, tenía un par de caballos en casa y me ofecieron montar uno de ellos. Yo nunca había montado en caballo así que dije que sí y ahí me monté con el sombrero que me acababa de dejar Joab y con mi cazadora y mis pantalones vaqueros :) Un amigo de la familia me llevó por un camino al lado del río, él iba en un caballo y yo en el otro. Nunca pensé ir a montar en caballo en Aramberri, Nuevo León (México), una cosa menos que hacer.




En la noche rentamos unas cabañas al lado de unas cataratas que están en el pueblo de Zaragoza para tener una reunioncilla con los amigos de Joab, beber algo de cerveza y comer unos tamales al lado del fuego. Una noche fría en un lugar sin calefacción, pero que mereció la pena. Muy a gusto que se estaba en las cabañas con todos los amigos de Joab.



Al día siguiente, en cuanto nos levantamos, fuimos a desayunar a un restaurante que estaba al pie de las montañas y en el que desayunamos, como no podía ser menos en México, muy bine. El siguiente destino fue ver las cataratas que estaban al lado de  las cabañas: IMPRESIONANTES. Un color azul turquesa intenso, mucha naturaleza alrededor y un aire muy limpio. Nos dimos unos paseos por los alrededores hasta llegar a lo que llaman "un ojo de agua" que viene siendo el lugar en donde nace el río. Ya de vuelta a Aramberri paramos en un lago del que dicen que no tiene fondo y Joab nos contó una historia, al parecer real, de un chaval que se ahogó en ese lago y que nunca lograron encontrar. Al no encontrar el cadáver los padres decidieron hacerle el funeral al lado del lago y, según dicen, cuando le hicieron el funeral el cuerpo apareció en el lago... Joab dice que es una historia cierta... vete tú a saber :)




Llegamos a Aramberri con ganas de comer más tacos de deshebrada, bueno, el que tenía ganas de los tacos era yo así que fuimos a comprarlos y después nos fuimos a descansar al hotel antes de hacer una barabacoa en la noche.

La barabacoa de la noche fue tranquila y muy rica. Al día siguiente nos quedaba el viaje de vuelta a Monterrey y teníamos que acostarnos temprano.





En el camino de regreso nos fuimos por las autopistas y es que llegar de Aramberri a Monterrey es más sencillo que el camino contrario. En este camino pude ver los típicos paisajes que recordaba de México de las películas que veía cuando era niño... Todos los viajes tienen su punto, éste, lo que tenía eran los típicos pueblos mexicanos en medio del desierto.

Finalmente llegamos a Monterrey el día 29 y nos quedamos para ir a ver una película al cine, Sherlock Holmes, y descansar. Al día siguiente salimos para Sabinas con la firme determinación de ir a comer unos tacos Rossy y quedarnos tranquilitos por allí hasta el día de Fin de Año.




En la noche de Nochevieja nos fuimos a comprar petardos con las sobrinas de Saraí y nos dedicamos a recibir el Nuevo Año a base de petardazos... al igual que el resto del pueblo. A las once de la mañana pusimos rumbo a USA. Por delante nos quedaban 16 horas de camino más el tiempo del puente. Curiosamente no había nada de fila en el puente (sólo había cuatro coches delante del nuestro) y pudimos conducir hasta Fort Stockton antes de parar a dormir.



Como al día siguiente, lunes 2, llegamos pronto en la mañana a Roswell decidimos parar e ir a un lugar al que siempre quise ir... El Museo de los OVNIS (UFO Museum and Research Center) ¡Vaya desilusión de museo! Unos pocos artículos de periódicos colgados por las paredes, mucho que leer y pocas cosas interesantes. Como quiera, por lo menos así se me pasaron las ganas de ir al museo de Roswell.




Finalmente llegamos a Santa Fe como a las 5 de la tarde, ya sólo nos quedaba descargar las fotos en el ordenador y descansar para empezar a trabajar al día siguiente. Vuelta a la rutina de siempre.

El viaje, en su totalidad, mereció mucho la pena :)