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sábado, 4 de septiembre de 2010

De Fin de Semana a Denver y Boulder (CO)



El lunes fue Labor Day, es decir, fin de semana de tres días y hablando con unos compañeros, decidimos ir a Denver para ver cómo era la vida nocturna en esa ciudad. Yo ya conocía algo del Denver de día, ahora falta el Denver de noche.


Como éramos 6 personas (Saraí, Santiago, Sara, Dulce, Sara Marta y yo) decidí llevar mi Suburban y comprobar si aguantaba un viaje hasta Denver y la gasolina que consumía… y la camioneta pasó la prueba con nota: no dio absolutamente ningún problema en el viaje y al final el gasto de gasolina se redujo a $20 por cabeza.

Decidimos salir el sábado en la mañana temprano y así ahorrarnos una noche de hotel. Llegamos a Denver a media mañana con el tiempo suficiente de conocer el Downtown y aprovechar la noche para ir a dar una vuelta por los bares denverianos.


El Downtown de Denver es algo que merece la pena ver para ver el ambiente que hay, la gente caminando por las calles y las noches llenas de gente en los pubs. De las noches decir que hay gente en todas partes al igual que en las grandes ciudades europeas, la única diferencia, la de siempre, a las dos de la madrugada te vas para tu casa sí o sí…


El domingo nos levantamos con la idea de ir a visitar el pueblo de Boulder (CO), un pueblo que está al pie de las Rocky Mountains y que es muy tranquilo. Una visita rápida con el coche a las afueras del pueblo y después nos decidimos a caminar por la calle principal de Boulder para disfrutar de la buena temperatura que había, de los puestos de helados de la calle, de la gente haciendo sus shows para sacarse algún dinerillo y de las terrazas en las que tomar una cervecilla.


Al regresar a Denver nos fuimos a cenar algo, salir a conocer algún otro pub nocturno e irnos para cama a descansar para al día siguiente salir para Santa Fe temprano en la mañana.


Al final salimos sobre las ocho de la mañana, nos esperaban seis horas de viaje y algún tiempo para descansar en Santa Fe antes de retomar el ritmo de trabajo.



En resumen, Denver es una ciudad que bien merece la pena ser conocida tanto de noche como de día y Boulder es un pueblo estupendo para hacer una escapada de un día desde Denver. En definitiva, un buen viaje.

jueves, 11 de marzo de 2010

7.- Hot Springs (SD) - Cheyenne (WY) - Idaho Springs (CO)


Después de pasar la noche en Idaho Springs y decidir que al día siguiente nos levantaríamos temprano para llegar a esquiar a Aspen, el día nos dio la sorpresa.

Y la sorpresa no tuvo nada que ver con lo que pensábamos que era algo probable: que la nieve cayese tan cerrada sobre las montañas rocosas que no nos dejase avanzar hacia nuestro siguiente destino.


Todo lo contrario, el día se levantó con una buena capa de nieve pero nada que no permitiese conducir con total seguridad, es más, hasta lucía, de vez en cuando, el sol.



El problema llegó con las piedras que habían caído en la autopista un día antes. Llegamos hasta el sitio en el que habían caído las piedras y allí había unos señores muy amables que nos preguntaron a dónde íbamos: “We’re going to Aspen”, “Oh, you were so close and now you’re so far”...


Nos dieron las indicaciones de cómo llegar a Glenwood Springs y, agárrate a la silla, la desviación por la que nos mandaron fue una en la que tuvimos que dar un rodeo de ¡4 horas!
Si lo analizamos fríamente nos mandaron salir de las Rocky Mountain para volver a entrar y llegar a un pueblo que estaba, desde el punto en el que se habían caído las piedras, a unas 10 millas.


Como os podréis imaginar, de esquiar nada, acabamos llegando a Aspen a eso de las cinco de la tarde (después de llevar conduciendo desde las 9:30am). Pero bueno, por lo menos, gracias al desvío de la muerte, nos recorrimos lugares por los que no habríamos pasado en nuestra vida (Toponas, Steamboat Springs, Hayden, Craig, Meeker...). Eso sí, como siempre, los paisajes de las Rocky Mountain por estos pueblecitos perdidos de la mano de Dios son preciosos y mereció la pena estar vagando a través de las Rocosas... aunque bien es cierto que seguramente habríamos disfrutado más del esquí en Aspen, pero bueno, algo no tenía que salir según lo previsto en un viaje tan largo como este.


Cuando llegamos a Aspen estuvimos dando una vuelta por el pueblo. Definitivamente es un pueblo de dinero: pedazo de casas, pedazo de coches, qué tiendas más caras... Pero lo cierto es que, en cuanto ves que los remontes de las pistas de esquí salen a pocos metros de las puertas de las casas, puedes entender el por qué del tipo de habitantes que hay por allí.


Y no os penséis que hay una o dos pistas en el pueblo... ¡qué va! la montaña está plagada de pistas de esquí y hay remontes en todas partes de Aspen. Lo cierto es que me quedé sorprendido tanto por las dimensiones de las montañas, con la altitud del pueblo (7900 pies), con las casitas que se gastaban e incluso con los autobuses que venían incesantemente cargados de gente que venía a esquiar desde Glenwood Springs.

Ya que el día no había sido como habíamos planeado decidimos arreglarlo un poco yendo a cenar algo de sushi a un japonés... En algo habría que entretenerse :)


Al acabar retomamos la ruta en dirección hacia Utah y decidimos poner fin a la aventura de ese día en Grand Junction (CO) a eso de las 10:00pm, el día había empezado muy temprano para nosotros, a las 8:00am nos habíamos levantado, y ahora tocaba descansar. De Grand Junction poco que decir, un pueblo algo grande que parece tener la función de ser la entrada a Utah, llegamos ya por la noche y poco más pudimos ver.

Resumen del día: 550 millas, alrededor de 12 horas manejando, fastidio por no poder esquiar en Aspen pero que en cierto modo se compensó con el macro paseo en coche atravesando las Rocky Mountains por pueblos inéditos incluso para el Google Maps, contraste entre zonas muy nevadas y 10 millas más adelante con muy poca nieve y un gran cansancio acumulado al final del día. Menos mal que ya salíamos de las Rocky Mountains y el resto del viaje parecía que iba a estar mucho más controlado. No fue cierto al 100%, pero la sorpresa que nos aguardaba al siguiente día nos compensó el extraño día que acabábamos de pasar.


miércoles, 10 de marzo de 2010

6.- Hot Springs (SD) - Nebraska - Cheyenne (WY) - Idaho Springs (CO)


La mañana siguiente amaneció con una capa blanca sobre el coche. Nada que no nos permitiese seguir adelante con el viaje, la capa no era muy grande y las carreteras por las que nos tocaba ir estaban bastante limpias.


El plan para ese día lo teníamos claro hasta Denver (CO), después de allí ya teníamos dudas de hacia donde seguir: atravesar las Rocky Mountains e ir a conocer Aspen (CO) o ir a conocer algo de Kansas y de Oklahoma. Al final se impuso la idea de atravesar las Rocky Mountains para conocer Aspen. Pero eso ya sería al final del día, de momento aún nos quedaba atravesar unos cuantos estados.

Después de desayunar en el motel del indio nos pusimos en marcha, nos tocaba ir un poco más despacio que de costumbre por culpa de la nieve pero eso nos permitía disfrutar con mayor tranquilidad del paisaje de las Black Hills, del Oglala National Grassland y del Nebraska National Forest.


Una vez que llegamos a Nebraska empezaron las planicies de verdad, y es que casi no se veía ninguna colina que rompiese el paisaje. Eso sí, estaba todo nevado y eso siempre hace que los paisajes se vean de otra forma.


De Nebraska sólo decir: pueblos pequeños, mucha llanura, mucho animalito, rectas interminables y un chingo de trenes de mercancías. Quizás linóleo me pueda dar alguna sugerencia de por donde puedo ver algunas otras cosas de Nebraska ;)


Tras pasar varios pueblos de Nebraska: Chadron, Alliance, Dalton y Sidney. Tomamos la I-80 que nos llevaría directamente a Cheyenne, la capital de Wyoming. Pero antes de salir de Nebraska paramos en un pueblo bien chico (alrededor de 250 habitantes) a repostar y nos coincidió que mientras repostábamos pasó un tren de mercancía a nuestro lado, como ya habíamos estado hablando acerca de cuántos vagones podía tener un tren de esos, no pusimos a contarlos... ¡150 vagones! Tela, colega.

A parte de eso, mientras repostábamos se puso a nevar como tantas veces a lo largo de ese día, pero lo sorprendente vino cuando miré a mi jersey al entrar en el coche: ¿sabéis la estrellita con la que se representa la nieve en los mapas del tiempo? Pues allí estaba encima de la manga de mi jersey... y es que la naturaleza nunca deja de enseñarte cosas... Curiosa cristalización la del agua.


Al poco tiempo llegamos a Cheyenne (WY) y decidimos salir a conocer un poco la ciudad, poco que ver, algo del Downtown pero del resto como el resto de ciudades de USA, eso sí, decidimos ir a comer a un Red Lobster un poco de langosta... de vez en cuando hay que darse un caprichito y ese era un buen momento (ya habíamos comido langosta en el Pier 1 de Santa Mónica y ahora repetíamos el mismo patrón en Cheyenne :P)


Antes de que se hiciese de noche nos pusimos en marcha hacia Colorado. Pasamos por Denver, una ciudad en la que ya había estado dos veces y en la que siempre me quedo con ganas de hacerle una foto al Downtown por la noche desde la I-25, tiene un Downtown bien bonito desde la distancia (de cerca también lo es) pero claro en una autopista no puedes parar el coche para sacar una foto con trípode así que hasta que no se nos estropee el coche en medio de la autopista tendré que seguir con las ganas de tomar esa foto :)



A la altura de Denver tomamos la I-70 dispuestos a atravesar parte de las Rocky Mountains hasta llegar a Glenwood Springs. Ya había anochecido y la nieve empezaba a aparecer de nuevo, ahora con más fuerza.


Y tanto que apareció con fuerza, no habíamos recorrido ni 30 millas desde Denver cuando un tremendo atasco debido a la nieve nos cerró el camino, ya empezaba a cerrarse demasiado la noche, estábamos cansados de conducir todo un día entero y las montañas, sus curvas y la nieve de la carretera nos animaron a parar en Idaho Spring para dormir, realmente era lo más prudente.

Por no decir que sabíamos que había habido un desprendimiento de rocas el día anterior antes de llegar a Glenwood Springs que había obligado a cortar la carretera y no sabíamos qué desvío nos iban a mandar tomar.



Con todo, llegamos al motel, disfrutamos del paisaje nevado que se veía desde la ventana, vimos la película de Australia que estaban poniendo en el HBO y decidimos reponer fuerzas para, al día siguiente, ir a esquiar a Aspen (CO)... O eso era lo que nosotros creíamos...

Resumen del día: 420 millas, unas ocho horas conduciendo, el placer de poder ver las llanuras de Nebraska nevadas, comprobar lo pequeños que pueden ser los pueblos por la zona centro de USA, sorprenderse con lo largos que son los trenes de mercancías en USA y disfrutar, de nuevo, de las Rocky Mountains nevadas... aunque esta vez fuese disfrutarlas desde un atasco.