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jueves, 10 de mayo de 2012

Luna de Miel en Hawaii II

        El martes el día tampoco estuvo demasiado bueno y por eso decidimos subir a visita el Diamond Head Crater Volcano. Un sitio en el que siempre tienes que esperar para aparcar el coche porque el aparcamiento es demasiado pequeño para toda la gente que va a visitar el volcán.


Lo cierto es que la subida es bastante cansada pero la vista de Waikiki y de Honolulu, una vez que llegas arriba, merece la pena. Claro está, el tema está en que si la subida es cansada, cuando bajas, aún estás más cansado todavía y en la bajada puedes sentir cómo las piernas empiezan a temblarte a cada paso que das. Eso sí, ahora sí conseguí la foto con el cartel del Diamond Head Volcano.




Después de la visita nos volvimos al hotel y nos fuimos a comer a un restaurante japonés (lo que sobran son restaurantes japoneses y chinos en Hawai’i) que estaba en el complejo hotelero y después de comer nos fuimos a una de las piscinas a bañarnos y a descansar un poco. Ese día no tuvimos demasiado éxito en la piscina: había mucha gente y, al poco de echar la toalla en una tumbona, empezó a llover así que nos decidimos ir al bar a tomarnos unas cervezas y unos Mai-Tai’s.



Se acababa el día y ya teníamos que empezar con los planes del día siguiente. Una cosa teníamos clara, el resto de los días serían para disfrutar de la playa o de la piscina en la mañana e ir a visitar algo por la tarde.



El miércoles ya tuvimos mucho mejor tiempo y, antes de que se pudiera estropear, decidimos ir a la playa para nadar, descansar y tomar el sol. Finalmente el día no se estropeó así que disfrutamos del relax de la playa.



            En la tarde ya nos fuimos a dar una vuelta en coche para visitar el Pali Lookout: un mirador desde donde puedes ver el pueblo de Kaneohe y el impresionante paisaje de mar y montañas que lo rodea. Cuando bajamos del mirador aún quedaban un par de horas de luz así que nos fuimos a ver, en coche, la parte sureste de la isla: zona de rocas y el mar agitado… distinto a lo que se puede ver en Waikiki y a través de las montañas.


            Ya de vuelta en el hotel sólo nos quedaba bajar a dar una vuelta y ver lo bonito que tienen todo el complejo en las noches con las antorchas por todas partes.


            Al día siguiente volvió a salir el sol y decidimos volver a la playa durante toda la mañana, ir a comer a un restaurante chino en el hotel, seguir tomando el sol en una de las piscinas mientras nos tomábamos unas cervezas, no se puede tomar alcohol en la playa así que si quieres beber tienes que irte a una piscina o quedarte en uno de los bares que están al lado de la playa pero en los que no te puedes tumbar a tomar el sol. Así tuvimos otro día de relax hasta que decidimos salir en coche. 




            Saraí quería ir a comprar algunas cosas así que la dejé en un mall que hay de camino al Downtown de Honolulu y mientras ella compraba yo me fui a visitar una parte en la que no había estado en mi anterior visita. Así que me fui a visitar el Downtown y algo que ni siquiera me había planteado ver: el Capitolio de Hawai’i. Me sorprendió bastante porque la estructura no tenía nada que ver con ningún Capitolio de los que había visitado anteriormente en USA. Y es que todo los Capitolios tienen una estructura bastante similar a excepción del de New Mexico y el de Hawai’i. En este último el edificio es un edificio en forma de cubo vacío por el centro y que está rodeado de columnas… 



           Algo diferente que no había visto en mi anterior visita a la isla. Volví a recoger a Saraí y nos fuimos al hotel para dar una pequeña vuelta y prepararse para el día siguiente.

lunes, 9 de abril de 2012

Luna de Miel en Hawaii I


Después de pasar la mayor parte del día después de la boda descansando, Santiago nos llevó a Albuquerque a las siete de la tarde. Vuelo hasta Las Vegas y de allí directos a Hawai’i.


Llegamos a Honolulu a las 8 de la mañana y, con mucho sueño, fuimos a preguntar cuando nos podían dar la habitación (el check-in era a partir de las 3 de la tarde). Nos dijeron que nos llamarían en cuanto tuviesen la habitación lista y nosotros aprovechamos para ir a dar una vuelta en coche por Honolulu, ir a desayunar algo a una hamburguesería de Waikiki y a dar un pequeño paseo por la playa.


Estábamos demasiado cansados por el viaje en avión y poco disfrutamos del primer día en Hawai’i. De hecho, a eso de las 12 de la mañana, después de haber desayunado, ir al Walmart a comprar el desayuno de los próximos días en el hotel y dar un pequeño paseo nos fuimos a la recepción del hotel para esperar a que nos dijesen que ya estaba todo listo para entrar en la habitación.



Una vez que nos dieron la habitación nos quedamos descansando para, al día siguiente, estar en condición de disfrutar de la isla.





El día siguiente salió un poco revuelto en Honolulu así que decidimos ir a buscar una playa paradisíaca que había visto en mi anterior visita a la isla. Decisión acertada porque en la zona Oeste de la isla el tiempo estaba estupendo y en la playa, tal y como la recordaba, no había más que un par de personas y el agua estaba estupenda.



Por la tarde nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores del hotel para conocer el propio hotel y los lugares que había allí cerca. Del hotel, Hilton Vacation Village, decir que era un apartamento en una torre con vistas al mar, impresionante. El complejo hotelero era enorme y había como 4 o 5 hoteles más de la misma cadena en el mismo complejo, 4 o 5 piscinas y la playa desde la que se podía ver el Diamond Crater Volcano.





Aún quedaban muchas cosas que ver… menos mal que aún quedaban muchos días también. 





viernes, 4 de junio de 2010

Hawai’i me Espera: VI Parte

Ya que había tomado la costumbre de ir a Waikiki por la mañana antes de empezar el viaje diario, ¿por qué iba a cambiar de costumbre?


Después de la playa agarré el coche con destino al Pali Lookout, la noche anterior había visto un cartel que ponía Veterans Cemitery y como estas cosas las suelen poner en lugares con buenas vistas decidí acercarme antes de ir al mirador.


Estuve dando una vuelta por allí, viendo las vistas que había de Honolulu y viendo lo bien cuidado que tienen los cementerios en este país, sobre todo si se trata de cementerios de veteranos de guerra.



Me fui al Pali Lookout, pagué los $3 de parking y saqué unas fotos de la panorámica que se veía desde allí. Cuando ya me iba a regresar vi un caminito de tierra que subía hacia uno de los picos, como llevaba desde que había llegado a Oahu con ganas de subir a una montaña, no lo dudé y empecé a subir una cuesta bastante empinada mientras me agarraba a los árboles y a las plantas que iba encontrando en mi camino para evitar caerme de espaldas...

Durante todo el camino de subida fui pensando: Subir es “relativamente” fácil... a ver cómo ostias hago para bajar sin caerme...


Al llegar arriba me tuve que quitar el sombrero porque hacía un aire de la leche. Saqué unas fotos y regresé por donde había subido. Sorprendentemente logré llegar abajo sin caerme, eso sí, más de un resbalón sí que me di, pero lo importante es que llegué abajo sin caerme, con el sombrero en su sitio y totalmente mojado de sudor :)



Tocaba seguir con el camino alrededor de la isla (el mismo que había seguido un par de días antes) y pasar por delante del Centro de Cultura Polinesia, aún podía entrar con la misma entrada pero se estaba haciendo un poco tarde y quería llegar a la playa de Mokuleia (al noroeste de la isla) a una hora prudente.


Esos eran los planes iniciales, pero se cruzó en mi camino el Valle de Waimea, un sitio del que había leído en internet y no pude evitar pararme para disfrutar del lugar... Y qué bien hice, un valle de lo más precioso, plantas de un montón de sitios, unas cascadas al final de la ruta, un paseo de lo más agradable y un chingo de pájaros que ver... Totalmente recomendable, $13 muy bien gastados... Por no hablar de la playa que hay al lado, en la cual no llegué a estar, y que tiene todas las papeletas para salir en las guías de playas paradisíacas.


Finalmente se me hizo tarde y no pude llegar a la playa de Mokuleia, no me importó, la naturaleza me había enseñado toda su hermosura en el Valle de Waimea...


Pasé de nuevo a través de la plantación de Dole y llegué a Honolulu a tiempo para darme un baño antes de que desapareciese totalmente el sol.



Pensé que el día se había acabado y que ya solo me quedaba ir a disfrutar de una buena comida japonesa, decidí darme ese pequeño capricho antes de irme de Hawai’i, cuando escuché fuegos artificiales en la playa de Waikiki.


Así que agarré mi cámara y estuve viendo como dos barcos anclados en medio del mar lanzaban fuegos artificiales al cielo para que se iluminase el agua del Pacífico y de paso se iluminase también la playa y los edificios de Waikiki... parecía como si Honolulu quisiese poner un toque de luz a mi última noche en Hawai’i...



Sólo me quedaba ir a comer al japonés: comida sublime a base de Sopa de Miso, sushi de tempura de gambas y no sé qué otro pescado y sashimi de un pescado blanco del día que estaba delicioso... comer comida japonesa es uno de esos placeres que disfruto ya sea en Santa Fe, en A Coruña, en Santiago de Compostela, en Toledo, en Hawai’i, en Denver, en Madrid, en New York o en casa.


Mi última noche en Hawai’i acababa de empezar, al día siguiente sólo me iba a dar tiempo a ir a la playa y poco más... aunque alguna que otra sorpresa sí faltaba por aparecer ¡y vaya sorpresa!